La figura de Antoni Clavé (Barcelona, 1913 – Saint-Tropez, 2005) representa una de las cumbres más altas de la plástica del siglo XX. Aunque su faceta como pintor y escenógrafo es mundialmente reconocida, es en su obra gráfica donde Clavé despliega una libertad técnica y una capacidad de experimentación que lo sitúan al nivel de gigantes como Picasso o Miró.
Para el coleccionista y el amante del arte, entender el grabado y la litografía de Antoni Clavé es sumergirse en un universo donde la materia cobra vida. En este artículo, analizaremos en profundidad su evolución técnica, el uso revolucionario del carborúndum y el simbolismo que esconden sus estampas.
Antoni Clavé no llegó al grabado por azar. Su formación en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona y sus inicios como cartelista cinematográfico le dotaron de una comprensión única de la composición y el impacto visual.
Tras su exilio a Francia y su integración en la Escuela de París, Clavé comenzó a explorar la litografía bajo la demanda de editores de bibliofilia. Obras como Gargantúa de Rabelais se consideran hitos de la litografía del siglo XX, donde el artista desborda una imaginación poderosa y una sensibilidad que mezcla lo pintoresco con lo fantástico.
Su amistad con Pablo Picasso fue determinante. Fue Picasso quien le impulsó a romper los límites de la figuración tradicional. En sus primeras litografías, vemos un Clavé que aún respeta la línea, pero que empieza a jugar con las superposiciones y las transparencias, anticipando la densidad matérica que definiría su madurez.
"Rei con Pipa". En esta obra se aprecia la transición hacia formas más oscuras y texturizadas, manteniendo una figura central icónica.
Si hay una técnica que define el legado gráfico de Antoni Clavé, es el grabado al carborúndum. A diferencia del grabado tradicional, que suele ser plano, el carborúndum permite crear relieves y texturas casi escultóricas sobre el papel.
El carborúndum es un abrasivo de silicio y carbono que, mezclado con resinas, se aplica sobre la plancha. Esto permite que la estampa final tenga una calidad táctil y una profundidad que el aguafuerte tradicional no puede alcanzar.
Observando sus piezas, vemos cómo Clavé utiliza esta técnica para generar zonas de negro profundo que parecen absorber la luz, contrastando con elementos en relieve que "saltan" de la superficie.
"Lanza Azul". Un ejemplo perfecto de cómo el carborúndum crea volúmenes y cómo el uso del color (la lanza azul) guía la mirada en una composición abstracta.
La obra gráfica de Clavé no es puramente abstracta. Sus grabados son un diálogo constante entre lo figurativo y lo gestual.
El Uso del Color: Su paleta suele ser sobria, dominada por negros, grises y tierras, pero interrumpida por estallidos de rojo audaz o azules vibrantes.
La Presencia de la Mano: La impronta de la mano es un motivo recurrente. Representa la conexión física del artista con la obra, una huella que se convierte en un símbolo de identidad y memoria.
"Bonjour du Roi". Aquí la mano roja y la corona blanca esquemática dialogan sobre un fondo oscuro, mostrando la faceta más simbólica y expresiva del artista.
Al observar las piezas del catálogo razonado de Clavé, identificamos elementos que se repiten y que le dan su identidad única:
La Abstracción Gestual: Clavé tiene la capacidad para transformar el retrato en un territorio simbólico. Es un Clavé más maduro, donde el signo y la mancha prevalecen sobre la línea descriptiva.
El Collage y el Objeto Encontrado: Clavé incorporaba texturas de papeles arrugados (Papier froissé), telas y cordeles en sus planchas de grabado, logrando un efecto de trompe-l'oeil (trampantojo) que desafía la percepción del espectador.
"Red Eye". En esta pieza, el contraste entre el ojo rojo y blanco genera una tensión visual poderosa, típica de sus composiciones más dramáticas.
Para un inversor, el grabado de Clavé es una oportunidad excepcional. Sus tirajes suelen ser cortos (frecuentemente de 75 o 99 ejemplares), firmados y numerados a lápiz por el propio artista.
Certificación: Es crucial que las obras cuenten con certificado de autenticidad o estén referenciadas en catálogos razonados oficiales.
Estado de Conservación: Al ser obras con mucha carga matérica, la conservación del papel es vital. Los coleccionistas valoran especialmente aquellas piezas donde los relieves del papel se mantienen intactos.
Antoni Clavé no solo fue un innovador; fue un puente entre la tradición del grabado clásico y las vanguardias experimentales. Su obra se conserva en las instituciones más prestigiosas del mundo: Museo Reina Sofía, el MACBA o la Tate Britain.
En 1984, el Estado español le rindió homenaje en la Bienal de Venecia, consolidando su posición como un maestro indispensable del arte europeo contemporáneo.
Elegir un grabado o una litografía de Antoni Clavé es apostar por la maestría técnica y la profundidad emocional. Su capacidad para "pintar con el tórculo" elevó la obra gráfica de una simple técnica de reproducción a una categoría de arte mayor.
¿Cómo identificar una firma auténtica? Clavé solía firmar en el ángulo inferior derecho con un trazo enérgico. La numeración (ej. 32/75) suele aparecer a la izquierda.
¿Qué hace especial al carborúndum? Su capacidad de crear una tercera dimensión. Clavé fue pionero en usar este material industrial para fines artísticos, logrando superficies táctiles únicas.